Quedó en Valencia.
La gente no lo encuentra.
Yo digo que no tengo.
Pero lo cierto es,
que está en Valencia.
Le he dicho que se venga.
Me ha dicho que una...
que el frío a él
le da reuma.
Funciono con un
marcapasos de razón.
Mi verdadero corazón
quedó en Valencia
bañándose
por donde
se hace pie.
Quedó en Valencia,
sentado en una playa,
jugando a Calatrava*,
con un cubito y una pala.
Está en Valencia,
en la almena de un castillo,
de fuegos de artificio,
plantando cara a los fenicios.
Funciono con un
marcapasos de razón.
Mi verdadero corazón
quedó en Valencia
bañándose
por donde
se hace pie.
Y yo aquí en la penumbra...
¡Qué buen castigo!
¡Qué buen castigo!
Me voy y hasta que no lo cumpla
de allí no nos venimos.
Pero éste aprende
porque nos vamos a quedar
contando hasta la última ola del mar.
Mi corazón quedó en Valencia.
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